Entrada dispersa
Un email dice «humedades», otro dice «goteras en el garaje». Sin criterio común, cada caso entra con una etiqueta distinta.
onto·fincas es una taxonomía operativa que estandariza la clasificación de incidencias en comunidades de propietarios. Un lenguaje común para que cada caso entre con la misma lectura, independientemente de quién lo reciba.
En más de 50 años de software profesional para administración de fincas, este problema de base sigue sin resolverse de forma sólida: cada persona del equipo clasifica las incidencias a su manera. El resultado: etiquetas inconsistentes, prioridades subjetivas y reporting que no se sostiene. onto·fincas pone un criterio común antes de que el caso se mueva, y evoluciona con aprendizaje operativo verificable en cada iteración.
Un email dice «humedades», otro dice «goteras en el garaje». Sin criterio común, cada caso entra con una etiqueta distinta.
La IA normaliza el texto, pero la clasificación la da la taxonomía: un árbol versionado, no un modelo probabilístico. Resultado repetible y verificable.
Prioridad, responsable y actuaciones derivadas parten de una base operativa común. Medible y auditable.
No es un modelo teórico. La taxonomía está entrenada y validada con registros reales de administradores de fincas.
Grandes áreas de clasificación: instalaciones, estructura, seguridad, gestión, convivencia…
Tipologías concretas. Cada nodo define urgencia, competencia, normativa y actuaciones derivadas.
Profundidad máxima del árbol. Suficiente detalle sin sobrediseñar ni perder agilidad.
Incidencias reales de administradores de fincas que validan y entrenan la taxonomía.
Toda incidencia se lee con el mismo vocabulario, sin importar quién la registre.
La urgencia sale de la tipología, no de la interpretación de turno.
Las categorías son consistentes. El reporting refleja lo que pasa, no lo que cada persona escribió.
Capa previa para automatización, asistentes IA y estandarización entre carteras.
La entrada es lenguaje natural: un email, una llamada, un mensaje de WhatsApp. Lo que cambia es lo que pasa entre la entrada y la decisión.
Un vecino llama, escribe un email o deja una nota. El caso entra con ruido, mezcla de síntomas y contexto parcial.
La IA limpia y estructura el texto, pero no elige la categoría. La clasificación sale de comparar esa entrada normalizada contra el árbol de la ontología. Sin alucinaciones, sin caja negra.
Tipología, urgencia, competencia, normativa y actuaciones derivadas vienen definidas por la rama del árbol. La decisión es determinista y auditable.
13 familias que abarcan todo el espectro operativo de una comunidad de propietarios, desde la instalación física hasta la gestión administrativa.
Fontanería, electricidad, gas, climatización, telecomunicaciones, ascensores.
Cubiertas, fachadas, cimentación, impermeabilización, patologías constructivas.
Protección contra incendios, accesibilidad, ITE/IEE, certificaciones.
Administración, seguros, servicios comunitarios, convivencia, eficiencia energética.
Para cualquier equipo que gestione incidencias de comunidades y necesite criterio estable sin depender de una sola persona.
Menos interpretación subjetiva en la entrada. Mejor triage desde el primer contacto.
Lectura fiable de recurrencias, impacto y calidad de servicio, con datos que se pueden cruzar.
Base sólida para asistentes IA, workflows automáticos y estandarización entre carteras.
Muchas herramientas han intentado cerrar este hueco con automatismos genéricos, sin atacar el problema real ni las necesidades operativas de los usuarios. onto·fincas nace desde la práctica diaria de la administración de fincas y se diseña para resolver ese núcleo.
La estructura de catalogación se construye con criterio profesional de campo, no solo con enfoque tecnológico.
La taxonomía y la ontología de catalogación se plantean como base abierta para su distribución y mejora comunitaria.
La API de categorización automática es desarrollo propio y su uso profesional está sujeto a licenciamiento.
No. onto·fincas es la capa de criterio que mejora lo que ya tienes. La clasificación ocurre antes de mover el caso a tu sistema.
No. Los equipos pequeños son los que más notan la diferencia: un lenguaje común sin depender del criterio de una sola persona.
Pegas un caso real (un email, un parte, una descripción verbal) y ves cómo onto·fincas lo clasifica: tipología, urgencia, competencia y actuaciones derivadas.
Sí. La taxonomía trabaja con texto en castellano y catalán. El clasificador está entrenado con registros reales en ambos idiomas.
Sí. onto·fincas expone una API REST que acepta texto libre y devuelve la clasificación estructurada. Compatible con cualquier sistema que haga llamadas HTTP.
Pega una incidencia y comprueba cómo cambia la lectura operativa. Es una base de conocimiento en mejora continua, mantenida con criterio técnico y datos reales.